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PROYECTO EDUCATIVO DE CENTRO.
LÍNEA PEDAGÓGICA GLOBAL

Año escolar 2009-2010

COLEGIO CALASANZ,
Santo Domingo

PROYECTO EDUCATIVO DE CENTRO
LÍNEA PEDAGÓGICA GLOBAL DEL CENTRO
1.- INTRODUCCIÓN.
Explicitamos lo que ha venido siendo la especificidad o “CARÁCTER PROPIO”  de los Colegios de las Escuelas Pías; lo que los han definido a través de su larga historia de cuatrocientos años de existencia, desde el momento en que José de Calasanz aceptó el carisma de “Evangelizar Educando” e inició la Institución de las Escuelas Pías reconocidas por la Iglesia y por la sociedad.
El Vaticano II, en su documentos GEM nos dice:
“La Educación cristiana persigue la madurez de la persona humana y, sobre todo, que los bautizados se hagan más conscientes cada día del don recibido de la Fe”.
“La Escuela Católica tiene como nota distintiva la de ayudar a los alumnos para que en el desarrollo de la propia persona crezcan a un tiempo según la nueva criatura por el bautismo”.
Podríamos describir el Proceso Educativo Cristiano como un conjunto orgánico de factores orientados a promover una evolución gradual de todas las facultades del alumno, de modo que pueda conseguir una educación completa en el marco de la dimensión religiosa cristiana, con el auxilio de la Gracia.
2.-  DESTINATARIOS:
a) De modo particular la Comunidad Religiosa, alma y promotora de la Obra Educativa y que, por misión y consagración, se dedica a ella, siendo la garante de su cumplimiento.
b) Todos los que están comprometidos en la Comunidad Educativa: Personal directivo, profesores, personal administrativo y auxiliar, padres de familia, alumnos como protagonistas y sujetos activos del proceso educativo. También los ex alumnos.
El marco de un Proyecto Educativo asegura la acción conjuntada de los educadores, evitando actuaciones ocasionales, fragmentarias y no coordinadas y, quizá, acompañadas de posibles conflictos de opiniones entre los mismos educadores, con grave daño para el desarrollo de la personalidad de los alumnos y alumnas.
3.- CONTEXTUALIZACIÓN.
3.1. Ubicación del Colegio Calasanz.
El Colegio Calasanz  se encuentra ubicado en la Avenida Independencia No. 1301, en la Zona Universitaria de la ciudad de Santo Domingo, D. N., y está limitado por el este con la calle Rafael Ravelo, por el oeste con la calle  Huáscar Tejada y por el norte con la calle Correa y Cidrón.  Se trata de poco más de dos bloques con un área aproximada de unos 21,000 metros cuadrados.
El Colegio Calasanz está adscrito a la Regional 15-III de –Santo Domingo, Distrito Escolar 15-03, según la división regional y distrital establecida por la Secretaría de Estado de Educación.
3.2. Instalaciones del Colegio Calasanz.
El terreno en que está ubicado el colegio tiene un área aproximada de 21,000 Metros cuadrados.
La parte edificada de las instalaciones del Colegio ocupa un área de cerca de 5,000. metros cuadrados.
El colegio está integrado por las siguientes edificaciones:
• Edificio principal de aulas para el bachillerato, de tres plantas, con los laboratorios, 2 capillas, cafetería, oficinas  y baños en la primera planta; las 8 aulas de Media en la segunda planta, oficina de coordinación y Dep. de Psicología y un Salón de Audiovisuales. En la 3era. planta está ubicada la vivienda de los Padres Escolapios. El edificio está orientado de oeste a este, con la fachada mirando hacia el sur.
• Le sigue el edificio de aulas de Básica y pre-escolar, que forma una ele con el primer edificio  y tiene solo dos plantas. Adosado al extremo norte de este edificio se encuentra el multiusos, con dos aulas en la segunda planta.
• El Polideportivo Calasanz, con cancha de baloncesto y voleyball, el cual tiene capacidad para acoger cerca de mil personas sentadas en las graderías. Como parte de este edificio, que se encuentra en el extremo norte del terreno, paralelo a la calle Correa y Cidrón, hay tres salones (uno en cada planta) que se usan para prácticas de ajedrez, Ping pong, clases de danza, y como multiusos. La cafetería del polideportivo funciona como cafetería para los alumnos y las alumnas de Básica, en el primer nivel. Como parte del Polideportivo Calasanz existe una estructura de 3 niveles, en el primero de los cuales se ubica el Salón Peral de la Sal, inaugurado en el año 2007, el cual cuenta con todas la comodidades de un salón para encuentros, celebraciones, talleres y conferencias. Está climatizado y tiene una capacidad de 150 personas. En la 2da. planta está el Salón de Artes Plásticas y la 3era. Planta se usa para prácticas de Danza, Ballet Clásico y Taekwondo.
  • Al entrar  al colegio se encuentra el  Edificio Administrativo que acoge las oficinas principales (Secretaría, Contabilidad, Dirección y Rectoría) en la Primera planta, mientras que en la segunda está ubicada la Biblioteca del Colegio.
  • El Auditorio del Colegio (con capacidad para unas quinientas personas) y los laboratorios de computación se hayan ubicados en el edificio que está entrando al recinto y doblando a mano derecha, a unos 45 metros de la Av. Independencia, paralelo a la calle Huascar Tejada.
  • El Nivel Inicial cuenta con un salón debidamente equipado para trabajar la psicomotricidad de estos niños y niñas.
  • Hay tres canchas al aire libre, dos de las cuales están ubicadas en el extremo sur-este del terreno y la tercera dentro del patio de Primaria.
  • En el verano de 2008 se llevó a cabo la construcción de unas nuevas instalaciones que albergan un nuevo Almacén, un comedor para empleados de mantenimiento, una Casa de Acogida para jóvenes que quieren entrar a la Orden de las Escuelas Pías.
  • En noviembre de 2009 se terminó la remodelación de los patios utilizados por los niños del nivel inicial, a los cuales se les colocó una grama artificial, nuevos juegos y un techo transparente que permite que estas áreas sean usadas aún cuando llueve.
  • A finales de 2009 se concluyó la construcción de un Ascensor para ser utilizado en el edificio principal.
  • Los Scouts tienen sus instalaciones, entre el edificio administrativo y la cafetería de secundaria.
  • Es necesario señalar que el Colegio Calasanz posee una finca con las instalaciones necesarias para poder llevar a cabo algunos encuentros (Retiros, convivencias, celebraciones, etc.) ubicada en el Vacacional Matúa, que queda a unos 40 Kilómetros del Colegio,  Municipio Santo Domingo Norte. Se trata de una extensión de terreno de unos 15,000 metros cuadrados. Cuenta con un salón principal, con capacidad para doscientas personas, baños, cocina, planta eléctrica y agua potable. Una buena parte del terreno está sembrado de naranjos y mangos. Hay una cancha al aire libre y una zona verde que se presta a la realización de distintas actividades.

 

3.3. Estructura Organizacional.
El Colegio Calasanz ha sido calificado como “Excelente B” en la  categorización llevada a cabo por el Departamento de Colegios Privados de la Secretaría de Estado de Educación.
Por otro lado, la entidad titular o propietaria del Colegio Calasanz de Santo Domingo es la Orden de las Escuelas Pías o Padres Escolapios, representada en la persona del Rector de la Comunidad Religiosa.  Actualmente ocupa esta posición el Padre Vicente Sacedón Orduña.
Uno de los miembros de la  Comunidad Religiosa funge como Director de la Institución (Colegio Calasanz). En estos momentos esta función la tiene el P. Héctor Sánchez Solimán.
Existe un Consejo de Dirección integrado por el Director, el Rector,  el Administrador,  los Coordinadores Pedagógicos de cada nivel, el Coordinador de Pastoral y los Orientadores. Dicho Consejo posee la máxima potestad en tomas de decisiones relacionadas con lo pedagógico, administrativo y disciplinar.
El Colegio tiene tres Coordinadores Pedagógicos. Uno encargado del Nivel Inicial y Nivel Básico hasta 5to. Curso; otro encargado de 6to. hasta  8vo. del Nivel Básico;  y un tercero responsable del Nivel Medio.
Uno de los religiosos funge como Coordinador de Pastoral, actualmente es el P. Vicente Ballester.
También funciona el Departamento de Acción social que es coordinado por Patricia Linares, Voluntaria Valenciana.
 
3.3.1. Organigrama. 
 
4.- MARCO DE REFERENCIA
4.1.- MARCO HISTÓRICO.

4.1.1. Datos Biográficos sobre San José de Calasanz.
Para la elaboración de la siguiente semblanza de la vida de San José de Calasanz se han utilizado la biografía escrita por el P. Salvador López Ruiz  y el estudio de su obra pedagógica, escrita por György Sántha , que constituyen dos de las fuentes más actualizadas sobre la vida y obra de Calasanz.
San  José de Calasanz nació en Peralta de la Sal, provincia de Huesca, Reino de Aragón, en 1557. Su padre, Pedro, era herrero y de él aprendió la firmeza y el tesón. De su madre, María Gastón, aprendió la piedad, la ternura y el equilibrio.
Aprendió las primeras letras en su casa, humanidades en Estadilla,  Filosofía y Derecho en Lérida, Teología en Valencia y Alcalá. También parece que pasó por Barcelona, según consta en algunas fuentes.
A los 20 años sintió la llamada al sacerdocio y en 1583, luego de salvar serias dificultades, entre ellas la oposición de su padre, fue ordenado  sacerdote.
Durante sus primeros años de sacerdocio estuvo al servicio de los obispos de Barbastro, Lérida y Urgel. Estando a su servicio pretendió llevar adelante, con la gente sencilla, con el clero y con comunidades religiosas, la Reforma promovida por el Concilio de Trento.
 Pronto se dio cuenta de que las costumbres no eran las mejores, había ignorancia, la gente estaba sumida en la miseria, el cristianismo se vivía como rutina y superstición y no pocos sacerdotes llevaban una vida acomodada y carente de entrega verdadera.
Parte para Roma en 1592 y allí se dedicó a la oración intensa y se inscribió en varias cofradías que tenían como finalidad enseñar la doctrina cristiana y visitar los barrios pobres de Roma. Su objetivo inicial era conseguir una canonjía eclesiástica, dada su preparación.
Fueron los niños abandonados, los niños que tenían que trabajar desde pequeños, los niños sin educación, los niños que deambulaban por las calles de Roma, perdiéndose en el vicio, enfermos, sin esperanza, fue esta niñez herida la que sembró una profunda inquietud que transformaría toda la vida de Calasanz.
En 1597, en la pequeña escuela que funcionaba en la sacristía de una pobre parroquia del Trastévere romano (Santa Dorotea), abrió  Calasanz la Primera Escuela Cristiana Gratuita de Europa: Las Escuelas Pías, como él las llamaba.
Tuvo que enfrentarse a la incomprensión y a los poderosos de su época, que le negaban el derecho de estos niños y jóvenes a una educación digna y a una promoción social. Desde entonces, dedicó la segunda parte de su vida a educar a los niños pobres de Roma y a fundar escuelas gratuitas en otros lugares de Europa.  Antes de su muerte, había fundado más de treinta y siete escuelas calasancias en Europa.
En 1617 fundó la Orden de las Escuelas Pías, bajo la protección de la Madre de Dios, y les dio el nombre de: “Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías”. Hoy conocidos como Padres Escolapios.
Fue perseguido por sus ideas renovadoras, por su deseo de educar a las clases marginadas y por causa de las divisiones internas que se dieron al interior de su propia comunidad religiosa.
Durante todo su ministerio educativo se mantuvo siempre en contacto con los suyos por medio de un abundante intercambio epistolar. Por este medio abogó por la existencia de sus Escuelas Pías y confirmaba a los escolapios en su misión, animándolos, orientándolos, formándolos e invitándolos a ser fieles al carisma recibido hasta el final.
José de Calasanz murió en la noche del 24 al 25 de agosto de 1648, siendo ya muy anciano y viendo su obra casi totalmente destruida, pero  llevando siempre un mensaje de esperanza a los suyos, por ello les decía constantemente: “Si esta obra es de Dios permanecerá”

4.1.2. Reseña Histórica del Colegio Calasanz de Santo Domingo.
 El Colegio Calasanz de Santo Domingo ha cumplido, en el 2001 sus bodas de oro, sirviendo de puente para  la educación de miles y miles de jóvenes dominicanos.
 Para la siguiente semblanza de la historia del Colegio ha servido de base las anotaciones recopiladas por el P. Vicente Sacedón Orduña, actual Rector de dicha institución, aparecidas en el artículo titulado: “Colegio Calasanz de Santo Domingo, Bodas de Oro”, de la Revista de la Institución en Enero de 2002.
 Todo empezó en el año 1951, cuando llega a la isla el primer escolapio, P. Joaquín Ferragud. En Nicaragua había conocido a un distinguido Embajador dominicano, el Dr. Álvaro Logroño. El Embajador había tenido la oportunidad de visitar el Colegio Calasanz de Managua, y pensó que en su país hacía falta una obra educativa  con ese mismo talante. Eso bastó para que el gobierno dominicano invitara al Padre a visitar el país.
 Al tocar tierra dominicana, el P. Ferragud fue recibido por el Secretario de Estado de Educación Dr. Joaquín Balaguer. El lo acompañó en un recorrido por toda la isla, para que conociera la realidad educativa nacional.
 Después, en su entrevista con Trujillo, el Padre sugirió que la urgencia más inmediata debía ser la construcción de una residencia universitaria, para varones.  No se podía esperar a su construcción, y de inmediato, en el número 4 de la calle Hnos. Deligne, se preparó una Residencia, mientras tanto. El 7 de enero de 1952 abrió sus puertas, pero sólo entró un estudiante de segundo año de Medicina, Mario Fondear, que era de Moca. A finales de enero ya se juntaron seis, y en poco tiempo se llenó el cupo de los quince.
 La gestión del primer director de la Residencia, P. Francisco Asensi, no fue demasiado afortunada, y en diciembre le sucedió el P. Ferragud.
 Desde el primer momento la obra escolapia contó con el beneplácito y la bendición del arzobispo, Mons. Pittini, y de su obispo coadjutor, Mons. Octavio A. Beras.
 Después de dos años de funcionamiento, el 31 de diciembre de 1953, la residencia se traslada a la Av. Independencia, en los terrenos donde está hoy en Colegio.
 En el siguiente septiembre se abrieron las inscripciones para el Colegio de Primaria, que funcionaría allí mismo. Se inscribieron 23 alumnos de 1ero. A 4to. de Primaria.
 En 1955 el Poder Ejecutivo firma un contrato con la Orden de las Escuelas Pías mediante el cual le concede la dirección y organización de la Residencia Universitaria, que ya tenían, y se propone la construcción de un Colegio de Primaria y Secundaria para alumnos internos y externos, que nunca se hizo. En el año 1957 se celebra el 419 aniversario de la fundación de la Universidad Primada de América, y entre las celebraciones, el 29 de octubre, se inaugura el Colegio Mayor Universitario San José de Calasanz.
Las instalaciones, elegantes y espaciosas, tenían capacidad para 73 residentes. Mediante este centro se pretendía dotar a la juventud universitaria dominicana de un ambiente de vida digno, confortable, favorable para el estudio y para forjar una juventud con firmes principios cristianos e inquietudes sociales.
 Los dos colegios Calasanz, el Mayor y el Menor, estaban respondiendo a los objetivos programados.  El Colegio Mayor, por medio de sus internos, se implicaba cada vez más, en las condiciones socio-políticas del momento.
 En 1960 el Episcopado Dominicano publicó una importante Carta Pastoral, que provocó una violenta reacción del gobierno. En la Universidad y en el Colegio Mayor aparecieron carteles muy incómodos para el gobierno. En respuesta, mucha gente fue apresada y entre ellos seis residentes del Colegio Mayor.
 El director del Colegio, P. Alfonso Esteve, con excesiva audacia, dirigió al gobierno una carta en la que pedía la excarcelación incondicional de sus alumnos de cuya honorabilidad se hacía responsable. Tanta osadía dio méritos sobrados al P. Alfonso para que alguien le arrojara una bomba a la puerta del Colegio, e incluso, años más tarde,  gustara las agruras del exilio.
 Los años 60, con su excesiva politización, hicieron difícil al Colegio Mayor su misión, que era ayudar a formar estudiantes, que no fueran elitistas, pero que sí fueran capaces de ser fermento en la Universidad, resaltando los valores existenciales y trascendentes.
 El Colegio Menor, mientras tanto, seguía su proceso ascendente. En 1963, el 22 de febrero, el Consejo de Estado, presidido por Rafael F. Bonnelly, donó a la Orden de las Escuelas Pías el terreno donde venía funcionando desde hacía once años, y que hoy todos conocen.  En 1964 se celebró la promoción de los primeros veinte bachilleres.
 En el rectorado del P. Alfonso Esteve, se construyeron e inauguraron los edificios actuales del Colegio Menor: En 1966  el de Básica y en 1968 del de la Educación Media.
 En 1969 tomó el relevo en la dirección del Colegio Menor el P. Jesús Gómez. La acción del P. Jesús, a pesar de su avanzada edad, fue muy fecunda y trajo no pocas bendiciones en la consejería que brindaba a los alumnos del último año.   Con frecuencia llevaba grupos de alumnos a disfrutar unos días de retiro, en la Casa de Manresa.
 El Colegio Mayor terminaría su andadura en 1972. En uno de tantos enfrentamientos de la Universidad con la policía, una estudiante cayó abatida por las balas. Eso provocó en los universitarios una fuerte dosis de audacia, suficiente para llevarlos a tomar por la fuerza las instalaciones del Colegio Mayor.  Su Director, P. José Vicente Díaz, superado por la fuerza abrumadora, tuvo que abandonar el edificio y buscó refugio en la fraterna Comunidad del Colegio Menor. Fue el dramático final de una acción muy importante para la Escuela Pía de Santo Domingo.  
Una de las preocupaciones constantes de la Comunidad Calasancia ha sido su Proyección Social: Tras la muerte de Trujillo se generó en algunas madres de familias del Colegio una sincera inquietud por  situación de los más pobres. Y la preocupación se hizo Escuela de Nuestra Señora de Fátima, en el barrio de Gualey. La presencia y acción escolapia en aquella Escuela, filial del Calasanz, se prolongó por más de diez años.  Se prestaron múltiples servicios sociales, a más de los escolares.  A finales de 1973 se cedió la escuela a los maestros que trabajaban en ella.
Otra proyección importante fue la creación de la Escuela Nocturna,  inicialmente llamada Escuela Obrera Nocturna. Nace en 1967 y permanece hasta el día de hoy.
Actualmente el Colegio posee como lugar preferencial de proyección social el Barrio La Puya, por medio del Centro Cultural Calasanz que dirige el P. José Escrivá Pons.
 Entre los directores que le dieron continuidad  a la obra están los siguientes:
1973-1982.    P. Vicente Sacedón Orduña.
1982-1985.    P. José Antonio García Nuño.
1986-1990     P. José Escrivá Tortajada.
1990-2002     P. José Paricio Rubio.
2002-2004     P. Manuel Antequera Sancho.
2004-2010     P. Héctor Sánchez S.
5.- LÍNEA PEDAGÓGICA GLOBAL DEL CENTRO
5.1.  Criterios o Bases que la inspiran. (Carácter Propio).
a) El desarrollo armónico del muchacho/a en todos los aspectos de su ser como objetivo supremo de la labor educativa.
b) La primacía de la educación sobre la instrucción, especialmente durante el período del desarrollo más intenso.
c) La consideración de los primeros años como cimiento educativo más firme del período escolar.
d) Coherencia en la educación cristiana y humana de nuestros alumnos. Intima unión de pedagogía y pastoral en todo el proceso educativo.
e) Opción de calidad que se traduce especialmente en la formación permanente y en la mejor preparación de los agentes educativos, la metodología educativa y la evaluación periódica.
f) Evangelizar educando: La fidelidad del Evangelio anunciado por la Iglesia y en nuestras Constituciones: La actividad de nuestros centros tiene como objetivo final la educación en la fe.

5.2. Líneas Educativas Generales.
“Comunidad escolapia y educadores seglares, en íntima colaboración con los padres y entre sí, intentan conocer y aceptar a cada alumno como es y al grupo como tal, para orientarlos hacia la consecución de los objetivos del Centro. Están llamados a ser COOPERADORES DE LA VERDAD”
(Proyecto Educativo 10.3)
“Buscarán y desarrollarán un clima de libertad que se aparte, por igual, del autoritarismo  y de la falta de responsabilidad y trabajo”
(Proyecto Educativo 10.3.3)
 5.3.  La Pedagogía Calasancia.
Al poco tiempo de llegar a Roma Calasanz se había hecho  cofrade  de la “Doctrina Cristiana”. Esta era la institución que entonces tenía la Iglesia para evangelizar a los niños y adultos. Pronto advirtió que su trabajo era grande y rendía poco;  aquellos niños olvidaban durante la semana lo que habían aprendido en la catequesis del domingo.
La Providencia le proporciona el medio de ser más eficaz. Como miembro de la Cofradía de la Doctrina Cristiana, entró un día a una clase que se reunía en la sacristía de la iglesia de Santa Dorotea del Trastévere  y aquél día Calasanz descubrió las posibilidades educativas y apostólicas de la escuela.
De sus andadas por los barrios de Roma como miembro de los distintos grupos apostólicos a los cuales pertenecía, se enfrentó a la pobreza material, espiritual e intelectual de los niños que vagabundeaban en los suburbios romanos.
Fue entonces cuando se le ocurrió la feliz idea de buscar, entre las comunidades religiosas existentes en el momento en Roma, una que se pudiese hacer cargo de ayudar a educar a esos niños que se perdían entre el vicio, el juego, las enfermedades y la ignorancia. Al no encontrar ninguna respuesta positiva al respecto, hizo un discernimiento y decidió así hacerse cargo de tal faena, viéndolo como voluntad de Dios en ese momento.
Así empieza a fundar las primeras escuelas populares cristianas, gratuitas de Europa para todos los niños pobres, en las que se les enseñaba a leer, escribir y contar juntamente con la doctrina cristiana. Entonces se dio cuenta de que “si los niños, desde su más tierna infancia son educados en la Piedad y en las Letras, puede esperarse de ellos un futuro feliz” , como afirmaría tantas veces el Santo de los Niños.
Fue entonces cuando nacieron las Escuelas Pías, que, debiendo haber cambiado de local varias veces al aumentar el número de los alumnos, quedaron definitivamente asentadas en San Pantaleón en 1614.
Calasanz vio y estimó la educación como medio, acaso único, para la reforma de las costumbres, y estuvo plenamente convencido de que “de la buena educación de los jovencitos depende todo el resto del bien o del mal vivir de los hombres”  
Sus experiencias personales le sugirieron diversas innovaciones y modificaciones sobre las escuelas e instrucción entonces vigentes en Roma. Su primera innovación fue la unión realizada entre el tipo de escuela dominical de la doctrina cristiana y el de la escuela diaria de lectura, escritura y ábaco. Las escuelas de la doctrina cristiana funcionaban solamente los domingos y días festivos y no enseñaban otra cosa que catecismo y buenas costumbres.
De estos dos tipos de escuela, ambos dedicados a la instrucción y educación primaria de los niños, quiso hacer uno solo y de esta manera nació el Instituto de las Escuelas Pías.
Introdujo, pues, Calasanz, las matemáticas en la Enseñanza Primaria (Básica), el “Ábaco” como las llamaba él. Pensaba que los niños pobres tenían que aprender a ganarse la vida.
Pensó que la promoción humana y la salvación cristiana están en la misma línea, pero que, si esa salvación cristiana no da sentido a la promoción humana y esta se queda sola, carecería del sentido último y podría convertirse en instrumento de esclavitud del hombre, en vez de serlo de liberación.
Alfabetizar tiene valor en sí mismo, pero no se puede prescindir de qué lecturas se le van a proporcionar al hombre que sabe leer. Lo que lea le puede hacer libre o esclavo. Por ello quiso que al niño se le diera a leer lo que esté en armonía con lo que Cristo reveló a la humanidad. Su escuela será definitivamente cristiana.
Otra idea importantísima que el Santo quiso realizar con su Instituto fue el que se comenzara la educación y la instrucción ya desde los primeros años de la niñez. Estaba convencido de que solo se podría lograr la eficacia pretendida si se comenzaba a tiempo y por ello quería, según sus propias palabras, el “diligente cultivo de las plantas tiernas y fácilmente moldeable de los jovencitos antes de que se endurezcan y resulten difíciles, por no decir imposible de moverse, como vemos en los hombres hechos, que con toda ayuda de oraciones, sermones y sacramentos, muy pocos cambian de vida y verdaderamente se convierten”.
José de Calasanz le dio un giro de 180 grados a los métodos pedagógicos y al modo de mantener la disciplina de los alumnos en su época: Prohibió terminantemente el uso de castigos físicos en sus escuelas; práctica bastante usual en la época.
En las escuelas elementales, y particularmente en las de Roma, no había división de clases, de modo que todos los alumnos eran instruidos en una misma aula y bajo la dirección de un solo maestro. Pero Calasanz advirtió que aquello se podía transformar.  “La mezcla de niños de toda condición social en las aulas, iglesia, patios de recreo, etc. era, sin duda, un medio inigualable para amalgamar las distintas clases de la sociedad con la mutua comprensión, respeto y caridad cristiana,  cuyas consecuencias pueden vislumbrarse.”
Entre los puntos fundamentales de la obra de Calasanz, está la división de los escolares en clases diferentes. Mediante ella quiso asegurar el aprovechamiento intelectual y espiritual de sus alumnos. Realmente sólo con un número limitado de escolares que tengan, además, un mismo desarrollo físico, intelectual y moral, al menos aproximadamente, se puede esperar un buen resultado pedagógico.
Sólo con la graduación de las clases, con materias de enseñanza bien diferenciadas, se puede asegurar el continuo progreso intelectual y espiritual del educando, al tiempo que el maestro únicamente sobre un grupo limitado puede hacer eficaces sus energías intelectuales y morales.  Y tal división en clase servía también para no mezclar a los pequeños con los grandes, y preservarles así de posibles influencias, acaso nada provechosas de algunos mayorcitos.
Por lo que a los maestros de las clases se refiere, cada grupo tuvo el suyo o los suyos. En las clases de la sección elemental, dado el número relativamente grande de alumnos, prefirió dos maestros a uno solo. Uno era el principal y el otro su ayudante.
Otra cuestión  muy importante fue para Calasanz el número de alumnos que se había de tener en cada una de ellas. Dispuso que ninguna clase tuviera más de cincuenta alumnos, llegando a sesenta únicamente en casos extraordinarios.
Una vez adoptado el sistema de clases separadas para cada edad y para cada unidad didáctica, introdujo el método denominado “simultaneo”.  Es decir, que todos, en cada clase, fuesen instruidos al mismo tiempo y en la misma materia. Este método sólo se aplicó en las escuelas medias y no en las elementales.
Calasanz hizo un programa en el que se enseñaba religión en todas las clases. La vivencia religiosa la impartía la sociedad entera, que se  “sentía” cristiana. Desde luego, aquella era una religión más sentimental, de manifestaciones colectivas y públicas de fe. Se acercaba mucho más a la fe de nuestros actuales campesinos que a la de los grupos de nuestras ciudades.  A Cristo nadie le discutía en Europa, ni católicos ni protestantes.
Pero toda la importancia del pensamiento calasancio solo será valorada con exactitud si se tiene presente que tal idea surgió en él precisamente cuando la enseñanza elemental estaba casi del todo descuidada en Roma y cuando los  Jesuitas incluso, se habían desentendido de tales niños. Es fundamental añadir que, educar niños era considerado un oficio vil y despreciable en la época del Santo.
Sería equivocado creer que Calasanz con su Instituto de las Escuelas Pías haya querido fundar tan sólo una escuela elemental gratuita para responder a las necesidades locales. Muy pronto, las Escuelas Pías se fueron extendiendo por Europa.
Pero no todo era “enseñar”, lo cual ciertamente no es despreciable. En la formación religiosa, fue también original y creador: Creó un método que él llamó “Oración Continua” el cual  era eminentemente práctico. Consistía en rescatar aquella religión de masas y de costumbres sociales en una religión vivida y entendida.
Para ello hacía que, por turnos, un grupo de cada escuela fuera a la capilla y que el sacerdote más celoso iniciara a los niños  en la oración, procurando sobre todo, llegar a una fuerte intimidad con Dios, inculcando en ellos el “santo temor de Dios”, como él siempre señalaba. Les enseñaba también el modo de confesarse, de oír la misa entendiendo los símbolos con que la Iglesia nos pone en relación con los misterios cristianos, de prepararse para la confirmación y para la recepción de los Sacramentos. 
Era una Catequesis sacramental y un intento de unir religión y vida, hecho en pequeños grupos en los cuales fuera más fácil la comunicación personal y afectiva. En la formación religiosa no podía faltar el culto y la veneración a la Virgen. El papel del culto a la Virgen en la formación religiosa del joven es imponderable: es la imagen de la “madre” y la plasmación del elemento “materno” que existe en el amor de Dios a los hombres, según señala el P. Salvador López Ruiz.
Calasanz fue primeramente catequista; para hacerlo mejor, fue maestro. No al revés. Por eso, luego de cuatro siglos, desde que él realizó su obra, esta tiene delante de sí una tarea idéntica en sus objetivos, pero distinta en sus métodos. La escuela fue en su mente “un medio”, no un fin. Siempre que siga siendo eficaz para ese fin, dar a conocer a Cristo, seguirá siendo válida. Su vigencia dependerá de su eficacia apostólica.
En definitiva, lo que Calasanz buscó en la escuela fueron los niños para llevarlos a Cristo. Antes los niños que la escuela. Calasanz es un símbolo de la formación religiosa de los niños y de los jóvenes. Donde sea y como sea, Y siempre que sea posible usar la escuela para las dos cosas que la usó él, facilitar a los pobres un medio para ganarse la vida, y formar cristianos, deberá conservarse la escuela por fidelidad a Calasanz.
 5.4.  El Educador Calasancio.
En la elaboración de este tema se han consultado las obras de Salvador López Ruiz, Miguel Angel Asiain y Georgy Santha que se detallan al pie de esta página.  
Calasanz tenía, acaso como ninguno antes que él, un concepto tan alto del educador, y particularmente del maestro elemental, que llega a llamarlos “Cooperador de Dios” en la propagación, en la difusión de la verdad.
El maestro, según tal concepto calasancio debe ser un apóstol, un misionero de la verdad que, difundiendo la luz disipe las tinieblas de la ignorancia, salve a los hombres de la esclavitud intelectual y moral y les haga verdaderamente felices.
Es de él de quien depende, en cierto grado, el destino eterno, además del bienestar temporal de los hombres,  tanto de cada individuo en particular, como de las naciones en general. De donde el maestro, para poder cumplir bien, una tan sublime como decisiva misión, debe, ante todo, hallarse enriquecido con una intensa y ejemplar vida interior; debe, además, poseer una cultura suficiente y, por fin, debe poseer convenientes cualidades pedagógicas y conocer buenos métodos de enseñanza.
Pero un tal sujeto no nace espontáneamente. Calasanz lo sabe bien, y por eso exige una diligente selección de sujetos y su formación sumamente solícita; ante todo, en la vida espiritual interior, y después en las letras, en la didáctica y en la pedagogía.
Ante todo, el Santo quiere que ciertas cualidades y dotes físicas y síquicas ya pre-existan en el futuro educador. Él intuía que ciertos tipos y ciertos caracteres ya por naturaleza son educadores, mientras que otros no, y estos últimos no quiere ni siquiera admitirlos en su Orden, por ser incapaces de todo ulterior desarrollo o adaptación.
Calasanz expresó muchas veces su deseo de tener sujetos óptimos. Declaró, de hecho, que es mejor ser pocos y buenos que muchos imperfectos;  ni quiso jamás admitir sujetos que no saben cuanto es conveniente saber y que no estaba bien llenar la religión de gente ordinaria.
Además de estas cualidades, un poco genéricas, aunque fundamentales, como son el buen ingenio, la buena índole y las buenas costumbres, el educador calasancio debe tener también una buena salud de cuerpo y de espíritu.  Calasanz quiere que el maestro sea “robusto y sano”, porque enfermo sería de poco fruto para la religión.
Calasanz quiso excluir también del magisterio a los afectados crónicos de malestares de cabeza, de cualquier anomalía mental, o bien de cualquier defecto de la lengua, porque con tales taras evidentemente no habrían podido desempeñar bien su ministerio.
Calasanz parece no despreciar del todo una cierta dignidad de aspecto externo, que, según él, tiene no poco valor educativo.
Y es sorprendente ver cómo el Santo extiende su atención incluso a ciertas anomalías síquicas y a ciertos defectos de carácter que imposibilitan o impiden a cualquiera el trabajo en el campo educativo.
Así, pues, él quería eliminar los caracteres inconstantes e inquietos, los caprichosos, los obstinados, los iracundos, y todos aquellos que sufren de una cierta especie de manía religiosa o bien son supersticiosos por naturaleza. Mucho menos quiere contar como educadores a aquellos que sufren de melancolía. Esta enfermedad, siendo causa de una tristeza habitual, hace al maestro incapaz de realizar su trabajo tan delicado con aquella alegría que le es indispensable, tanto para conducir al educando a la verdad como para formarlo en el bien.
Es indispensable que la principal virtud del educador calasancio es el amor para con Dios y para con el prójimo, que cristaliza después en el amor práctico para con los niños, en la caridad pedagógica.
Quiere que sus educadores lleguen a ser heroicos en el puro amor a Dios, que es el primer y principal precepto de la santísima ley del Señor.
Consiguientemente, su amor al prójimo, lejos de ser inactivo, sigue la máxima del Santo: “Las obras son indicio de amor, que no las bien compuestas palabras”; se condensa y se concentra en un afecto hacia el educando que lo lleva  a comportarse, como un ángel custodio al servicio de los niños, y en su labor entre los pequeñines, para preservarles y sanarles del mal, para dirigirles por el buen camino, para iluminarles con la luz de Dios y del mundo. De tal manera que este amor le hace ver en aquellos pobres niños al mismo Jesucristo, le hace edificar y enriquecer con ellos su Cuerpo Místico.
Este amor del educador calasancio para con el alumno debe ser, ante todo, verdaderamente paternal. Según Calasanz, “todo educador debe atraer a los escolares más con mostrarse un padre para ellos que no un juez riguroso”.  
5.4.1.  NUESTROS EDUCADORES.
• El desarrollo de los alumnos depende fundamentalmente del  grupo de desarrollo personal del educador y de sus aptitudes, junto con el grado de sus conocimientos o técnicas.
• La calidad de su HACER será como una consecuencia del nivel de desarrollo de su SER. “Será una característica de nuestros educadores el mantener un clima de formación permanente en los ámbitos religioso, educativo, profesional y  calasancio”.
• En consecuencia, en su formación permanente ocupará un lugar prioritario su formación personal.
• El sustrato permanente de la actividad pedagógica del educador calasancio lo constituirá:  la paciencia, la humildad y el amor.
• El educador debe relacionarse profundamente con la realidad propia y ajena, y de su entorno para que el alumno se relacione con ellas del mismo modo.
• Además de la preparación remota de la actividad educativa, todo educador deberá programar la secuencia del trabajo diario, previendo los elementos personales, materiales, instructivos, educativos y religiosos que en él concurren.
• El planteamiento de situaciones del aprendizaje, el educador considerará a los alumnos como sujetos activos, evitando, en cuanto sea posible, dar los contenidos elaborados y fomentando el descubrimiento y la búsqueda.
• El proceso iniciado en la búsqueda y descubrimiento debe continuarse en el desarrollo y dominio de los contenidos educativos e instructivos de las situaciones de aprendizaje, hasta la formulación personal y consciente de su experiencia.
• Todo educador debe “enseñar a aprender”.  Por su parte, el alumno debe llegar a “aprender a aprender”, aplicándose en adquirir técnicas y habilidades como la mejor preparación para los cambios de la sociedad y conocimientos. (UNESCO: “La Educación para el Siglo XXI”).
 El trabajo del
§ educador consiste, fundamentalmente en  prestar atención al proceso de desarrollo de las capacidades de los alumnos/as en la realización de sus trabajos, más que poner el énfasis en la materia o libro.
 Las actitudes,
§ formas y tonos de la voz del educador deberán distinguirse por ser siempre equilibrados, evitando el impedir o distorsionar la atención del alumno en lo que hace.
 Tratando a los alumnos como personas singulares intentará crear
§ un clima educativo que estimule respeto, la aceptación y la cooperación.
 Entre los educadores, establecer las relaciones positivas que impliquen
§ actitudes de apoyo, estima y colaboración.
No menospreciar la labor de los cursos anteriores, sino partir de la situación real a la que éstos llegaron.
  Los valores cristianos, especialmente contemplados en nuestro
§ IDEARIO, serán objeto de programación y acciones específicas, teniendo su incidencia más profunda en la vivencia de las propias relaciones educativas en el Centro.
 El educador mantendrá estrecha relación con los padres de los
§ alumnos/as, especialmente de los más necesitados, alentando todo lo que impulse la mejora educativa e incrementando toda colaboración familia-Colegio.
5.4.2.   NUESTROS ALUMNOS
Aceptando el modelo educativo de Calasanz y su concepción del hombre como ser consciente, social, libre y responsable, hecho para la verdad, el amor y la libertad, y en constante proceso de perfeccionamiento, nuestra PROPUESTA EDUCATIVA tiende al desarrollo armónico de la persona del alumno en su dimensión:
a) Bio-psicológica: Que marca sus posibilidades intelectuales, físicas, psicomotoras y afectas.
b) Socio-Cultural: Comprometiéndose a formar personas responsables, capaces de tomar opciones libres y justas, y asumir el compromiso de ser levadura transformadora en la sociedad y con referencia ineludible a una determinada concepción de la vida, fundamentada en una escala de valores evangélicos.
c) Trascendente: Por la que hacemos luz sobre el ministerio del hombre y cooperamos a encontrar soluciones a las principales cuestiones de nuestra época, teniendo en cuenta la doctrina de la Iglesia que considera a su Señor y Maestro, Cristo, la clave, centro y fin de toda la Historia Humana.
`` Es necesario, además, que NUESTRA PROPUESTA presente líneas de acción que marque un esfuerzo decidido para crear un ambiente favorable a la dimensión religiosa de nuestra educación y a potenciar la calidad del proceso educativo; y a su vez, podamos superar los síntomas patológicos del ambiente, es decir, aquellas condiciones desfavorables para el mismo proceso``.
  •  La atención a las distintas necesidades de las etapas evolutiva, en un ambiente de sana coeducación, es un punto de partida básico en el planteamiento de toda acción educativa.
  •  La acomodación a la capacidad real del alumno es un principio fundamental de todo planteamiento educativo. Por ello, el alumno debe estar, en la medida de lo posible, en el nivel que le corresponde según su grado de desarrollo.
  •  Es preferible prevenir las posibles distorsiones educativas con una actuación pedagógica adecuada que al tener que subsanarlas mediante la reeducación.
  •  El desarrollo de la ATENCION del alumno debe estar presente en todas las actividades de la clase.
  •  Coordinación y complementación entre desarrollo educativo (humano, académico) y desarrollo religioso. PIEDAD y LETRAS deben prestarse recíproco estimulo en la acción educativa, ya que ambas inciden en el núcleo del ser humano.
  •  En esta línea de conjunción fe-cultura, acogemos y hacemos nuestras las orientaciones de la Iglesia.
  •  La búsqueda de la progresiva calidad en la ejecución de los trabajos deberá hacerse respetando los distintos ritmos personales adecuando la cantidad, y evitando los extremos de precipitación o prolongación de tiempo innecesario.
  •  Utilización de los errores como elemento positivo en el aprendizaje. Deben ser considerados ya que dan conocer las dificultades del alumno en el proceso.
  •  Educar a los alumnos para que acepten las normas no por imposición sino por intima convicción que les hace bien, pues delimitan el trabajo y estimulan el esfuerzo.
  •  La formación en RECURSOS y TECNICAS DE TRABAJO INTELECTUAL que capacitan al alumno para estudios y trabajos posteriores.
  •  Nos proponemos como objetivo intentar alcanzar:

 

  1.  El más alto nivel posible de EXCELENCIA ACADEMICA.
  2.  El más alto ``Nivel de Competencia``.
  3.  No desperdiciar ningún talento que Dios nos ha regalado.
  •  En la línea de la tradición Calasancia mantendremos, en un clima de libertad, la virtualidad educativa de nuestras experiencia en la fe, iluminadas por una adecuada catequesis:
  1.  La iniciación en el conocimiento y escucha de la SAGRADA ESCRITURA.
  2.  La experiencia viva de la Iglesia.
  3.  Iniciación en la oración (Oración Contínua y momentos especiales).
  4.  Participación en los Sacramentos.
  5.  Libre participación en grupos juveniles cristianos.
  6.  Amor a María y a la Iglesia.
  7.  El compromiso apostólico con los más necesitados: Acción Social y Voluntariado.
     
5.4.3. LA TAREA EDUCATIVA 
Toda tarea, para que produzca crecimiento en el alumno, debe implicar un  esfuerzo.
Los planteamientos de las actividades deben hacerse teniendo en cuenta el  crecimiento personal, más allá de criterios de gusto (``lo pasa mejor), de   facilitación (``es más fácil``) o de simplificación (``es más sencillo``).
 

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