RESEÑA HISTÓRICA DEL COLEGIO CALASANZ SANTO DOMINGO. PDF Imprimir Correo electrónico



    El Colegio Calasanz de Santo Domingo ha cumplido, en el 2001 sus bodas de oro, sirviendo de puente para  la educación de miles y miles de jóvenes dominicanos.


    Para la siguiente semblanza de la historia del Colegio ha servido de base las anotaciones recopiladas por el P. Vicente Sacedón Orduña, actual Rector de dicha institución, aparecidas en el artículo titulado: “Colegio Calasanz de Santo Domingo, Bodas de Oro”, de la Revista de la Institución en Enero de 2002.


    Todo empezó en el año 1951, cuando llega a la isla el primer escolapio, P. Joaquín Ferragud. En Nicaragua había conocido a un distinguido Embajador dominicano, el Dr. Álvaro Logroño. El Embajador había tenido la oportunidad de visitar el Colegio Calasanz de Managua, y pensó que en su país hacía falta una obra educativa  con ese mismo talante. Eso bastó para que el gobierno dominicano invitara al Padre a visitar el país.


    Al tocar tierra dominicana, el P. Ferragud fue recibido por el Secretario de Estado de Educación Dr. Joaquín Balaguer. El lo acompañó en un recorrido por toda la isla, para que conociera la realidad educativa nacional.


    Después, en su entrevista con Trujillo, el Padre sugirió que la urgencia más inmediata debía ser la construcción de una residencia universitaria, para varones.  No se podía esperar a su construcción, y de inmediato, en el número 4 de la calle Hnos. Deligne, se preparó una Residencia, mientras tanto. El 7 de enero de 1952 abrió sus puertas, pero sólo entró un estudiante de segundo año de Medicina, Mario Fondear, que era de Moca. A finales de enero ya se juntaron seis, y en poco tiempo se llenó el cupo de los quince.


    La gestión del primer director de la Residencia, P. Francisco Asensi, no fue demasiado afortunada, y en diciembre le sucedió el P. Ferragud.


    Desde el primer momento la obra escolapia contó con el beneplácito y la bendición del arzobispo, Mons. Pittini, y de su obispo coadjutor, Mons. Octavio A. Beras.


    Después de dos años de funcionamiento, el 31 de diciembre de 1953, la residencia se traslada a la Av. Independencia, en los terrenos donde está hoy en Colegio.


    En el siguiente septiembre se abrieron las inscripciones para el Colegio de Primaria, que funcionaría allí mismo. Se inscribieron 23 alumnos de 1ero. A 4to. de Primaria.


    En 1955 el Poder Ejecutivo firma un contrato con la Orden de las Escuelas Pías mediante el cual le concede la dirección y organización de la Residencia Universitaria, que ya tenían, y se propone la construcción de un Colegio de Primaria y Secundaria para alumnos internos y externos, que nunca se hizo. En el año 1957 se celebra el 419 aniversario de la fundación de la Universidad Primada de América, y entre las celebraciones, el 29 de octubre, se inaugura el Colegio Mayor Universitario San José de Calasanz.


Las instalaciones, elegantes y espaciosas, tenían capacidad para 73 residentes. Mediante este centro se pretendía dotar a la juventud universitaria dominicana de un ambiente de vida digno, confortable, favorable para el estudio y para forjar una juventud con firmes principios cristianos e inquietudes sociales.


    Los dos colegios Calasanz, el Mayor y el Menor, estaban respondiendo a los objetivos programados.  El Colegio Mayor, por medio de sus internos, se implicaba cada vez más, en las condiciones socio-políticas del momento.


    En 1960 el Episcopado Dominicano publicó una importante Carta Pastoral, que provocó una violenta reacción del gobierno. En la Universidad y en el Colegio Mayor aparecieron carteles muy incómodos para el gobierno. En respuesta, mucha gente fue apresada y entre ellos seis residentes del Colegio Mayor.


    El director del Colegio, P. Alfonso Esteve, con excesiva audacia, dirigió al gobierno una carta en la que pedía la excarcelación incondicional de sus alumnos de cuya honorabilidad se hacía responsable. Tanta osadía dio méritos sobrados al P. Alfonso para que alguien le arrojara una bomba a la puerta del Colegio, e incluso, años más tarde,  gustara las agruras del exilio.


    Los años 60, con su excesiva politización, hicieron difícil al Colegio Mayor su misión, que era ayudar a formar estudiantes, que no fueran elitistas, pero que sí fueran capaces de ser fermento en la Universidad, resaltando los valores existenciales y trascendentes.


    El Colegio Menor, mientras tanto, seguía su proceso ascendente. En 1963, el 22 de febrero, el Consejo de Estado, presidido por Rafael F. Bonnelly, donó a la Orden de las Escuelas Pías el terreno donde venía funcionando desde hacía once años, y que hoy todos conocen.     En 1964 se celebró la promoción de los primeros veinte bachilleres.


    En el rectorado del P. Alfonso Esteve, se construyeron e inauguraron los edificios actuales del Colegio Menor: En 1966  el de Básica y en 1968 del de la Educación Media.


    En 1969 tomó el relevo en la dirección del Colegio Menor el P. Jesús Gómez. La acción del P. Jesús, a pesar de su avanzada edad, fue muy fecunda y trajo no pocas bendiciones en la consejería que brindaba a los alumnos del último año.      Con frecuencia llevaba grupos de alumnos a disfrutar unos días de retiro, en la Casa de Manresa.


    El Colegio Mayor terminaría su andadura en 1972. En uno de tantos enfrentamientos de la Universidad con la policía, una estudiante cayó abatida por las balas. Eso provocó en los universitarios una fuerte dosis de audacia, suficiente para llevarlos a tomar por la fuerza las instalaciones del Colegio Mayor.  Su Director, P. José Vicente Díaz, superado por la fuerza abrumadora, tuvo que abandonar el edificio y buscó refugio en la fraterna Comunidad del Colegio Menor. Fue el dramático final de una acción muy importante para la Escuela Pía de Santo Domingo.    


Una de las preocupaciones constantes de la Comunidad Calasancia ha sido su Proyección Social: Tras la muerte de Trujillo se generó en algunas madres de familias del Colegio una sincera inquietud por  situación de los más pobres. Y la preocupación se hizo Escuela de Nuestra Señora de Fátima, en el barrio de Gualey. La presencia y acción escolapia en aquella Escuela, filial del Calasanz, se prolongó por más de diez años.  Se prestaron múltiples servicios sociales, a más de los escolares.  A finales de 1973 se cedió la escuela a los maestros que trabajaban en ella.


    Otra proyección importante fue la creación de la Escuela Nocturna,  inicialmente llamada Escuela Obrera Nocturna. Nace en 1967 y permanece hasta el día de hoy.


    Entre los directores que le dieron continuidad  a la obra están los siguientes:


1973-1982            P. Vicente Sacedón Orduña.

1982-1985.        P. José Antonio García Nuño.

1986-1990        P. José Escrivá Tortajada.

1990-2002        P. José Paricio Rubio.

2002-2004    P. Manuel Antequera Sancho.

2004-…….        P. Héctor Sánchez S.
 

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